Este descubrimiento sobre las proteínas celulares podría redefinir el envejecimiento humano.

Más allá del biohacking: la búsqueda de la salud celular

crédito: saviezvousque.net (imagen IA)

Desde siempre, la humanidad ha perseguido el objetivo de la longevidad. Desde la crioterapia hasta el ayuno, pasando por las inyecciones de plasma, son muchos los que intentan «biohackear» su organismo para ganar unos años de esperanza de vida. Sin embargo, un descubrimiento reciente sugiere que la clave para retroceder en el tiempo reside en otra parte: en una regeneración de dentro hacia fuera. Hao Li, doctor en bioquímica y biofísica y director del Centro Hillblom para la Biología del Envejecimiento de la Universidad de California en San Francisco (UCSF), resume este enfoque con una matización fundamental: «Nuestro deseo de vivir más tiempo es, en realidad, un deseo de mantenernos sanos durante más tiempo».

Un estudio reciente, publicado en Proceedings of the National Academy of Sciences (PNAS), indica que la ciencia podría estar en camino de alcanzar este objetivo. Según el profesor Li, autor principal de este trabajo, la capacidad de rejuvenecer varios tejidos u órganos críticos en el ser humano, y hacerlo de forma segura, podría permitir prolongar la vida con buena salud.

Un error de «software» más que un desgaste material

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Las conclusiones de esta investigación cuestionan la visión tradicional del envejecimiento. Este no estaría necesariamente causado por daños irreversibles infligidos al cuerpo, sino más bien por una mala regulación o una mala interpretación de la expresión de los genes, las instrucciones que la célula utiliza para realizar sus funciones, como combatir las enfermedades. Para comprobar esta hipótesis, los investigadores manipularon los factores de transcripción, las proteínas encargadas de activar y desactivar los genes, en células de ratones.

El objetivo era reiniciar estas células con las instrucciones correctas. Los resultados del experimento mostraron que el envejecimiento de las células enfermas se revertía durante el tratamiento. En particular, los ratones de edad avanzada presentaron hígados «rejuvenecidos», entre otras mejoras fisiológicas. Aunque este estudio se ha realizado en roedores, las proteínas identificadas comparten muchas similitudes entre la genética murina y la humana. «Esperamos que actuar sobre factores similares en tejidos similares en humanos tenga un efecto rejuvenecedor comparable», afirma Hao Li.

¿Hacia un «interruptor principal» de la juventud?

Con la edad, el cuerpo sufre transformaciones tangibles: las arterias se endurecen, los huesos se encogen, las articulaciones se debilitan y los músculos pierden fuerza. La recuperación tras una enfermedad o lesión se vuelve más lenta, y la disminución de los tejidos subcutáneos hace que la piel sea más vulnerable a los hematomas. Al contrarrestar estos efectos negativos, la ciencia podría allanar el camino hacia una vida más larga y robusta. «Es posible que podamos identificar un interruptor principal capaz de rejuvenecer las células de todo el cuerpo humano para revertir o ralentizar el envejecimiento», afirma el profesor Li, calificándolo de «gran desafío».

Ya existen tecnologías que permiten activar o desactivar genes específicos en una célula humana, como la activación o inhibición mediante CRISPR o la interferencia de ARN. La combinación de datos unicelulares a gran escala, la fusión de la biología y la tecnología, así como el uso de herramientas de inteligencia artificial, permiten ahora identificar los factores determinantes de la función celular. Estas investigaciones podrían orientarse específicamente a revertir el envejecimiento celular.

Perspectivas sistémicas y aplicación clínica

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Por el momento, los investigadores centran sus esfuerzos en determinadas enfermedades relacionadas con la edad, centrándose en tejidos u órganos específicos. De estos trabajos surge una hipótesis interesante: el rejuvenecimiento de un solo órgano, como el hígado, podría tener un efecto reparador en todo el cuerpo gracias a sus efectos sistémicos. Según Hao Li, un hígado rejuvenecido podría secretar «factores de juventud» en la sangre. En la actualidad, numerosas tecnologías de edición genética, entre ellas CRISPR, el ARN interferente (ARNi) y los vectores virales, son aplicables tanto a organismos murinos como humanos, aunque su eficacia y aplicación pueden diferir. Con este objetivo en mente, un equipo de investigadores, entre los que se encuentra Hao Li, fundó la empresa Junevity Inc. para continuar con la aplicación clínica de sus descubrimientos, centrándose actualmente en las enfermedades relacionadas con el envejecimiento.

Sin embargo, aún queda un largo camino por recorrer. La biología humana difiere de la de los ratones en muchos aspectos cruciales. Se necesitarán muchas más investigaciones sobre la seguridad de los tratamientos a largo plazo antes de que este descubrimiento pueda dar el salto del laboratorio para favorecer la longevidad humana. No obstante, es un comienzo prometedor.

Según la fuente: popularmechanics.com

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