Este récord de distancia cuántica podría blindar definitivamente nuestras comunicaciones.

Un gran avance frente a la amenaza de la piratería cuántica

crédito: saviezvousque.net (imagen IA)

El auge de los ordenadores cuánticos hace temer lo peor para la confidencialidad de los intercambios mundiales: estas máquinas podrían romper pronto los cifrados actuales con una facilidad desconcertante. Para hacer frente a esta posibilidad, se está acelerando la investigación en torno a la distribución de claves cuánticas (QKD). Este método de seguridad se basa en un principio físico absoluto: cualquier intento de espionaje altera el estado cuántico de los datos, lo que hace que la intrusión sea inmediatamente detectable. Hasta ahora limitado por restricciones técnicas, este escudo digital acaba de dar un paso decisivo. Un equipo de investigadores chinos ha demostrado, en un estudio publicado por la revista Science, la viabilidad de un cifrado cuántico «independiente de los dispositivos» en distancias metropolitanas, alcanzando por primera vez los 100 kilómetros a través de fibra óptica.

Liberarse de las fallas materiales

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La distribución de claves cuánticas (QKD) requiere un soporte físico, generalmente cables de fibra óptica. El problema radica en la atenuación exponencial de la señal con la distancia. Para compensarlo, se suelen utilizar dispositivos amplificadores, pero estos aparatos introducen una vulnerabilidad: requieren una calibración extremadamente precisa para garantizar la seguridad. Esta complejidad material frena considerablemente el despliegue de la tecnología a gran escala.

La alternativa estudiada por los científicos es la QKD «independiente de dispositivos» (DI-QKD). Este sistema utiliza partículas entrelazadas: si un pirata informático intenta interceptar el mensaje, se rompe el estado de entrelazamiento. La seguridad ya no depende de la fiabilidad del material, sino de las leyes de la física. Sin embargo, hasta ahora este método se ha topado con obstáculos tecnológicos. Los primeros intentos, que utilizaban ionenes atrapados o fotones, solo conseguían generar claves positivas en unos pocos cientos de metros. Los avances posteriores en materia de conversión de frecuencia no habían sido suficientes para que la DI-QKD fuera viable, ya que los investigadores se enfrentaban constantemente a dificultades relacionadas con la fidelidad del entrelazamiento y la eficacia de la detección.

Un salto tecnológico a escala metropolitana

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Para superar estas limitaciones, el equipo de investigación ha puesto en marcha una nueva estrategia destinada a reducir la pérdida de señal en la fibra. Han utilizado la interferencia de un solo fotón, en la que los pares entrelazados se producen bajo demanda gracias a un detector que anuncia la creación exitosa del estado cuántico. Al mismo tiempo, emplearon la conversión de frecuencia cuántica para alcanzar longitudes de onda de telecomunicaciones, menos propensas a las pérdidas. Los resultados son concluyentes. Los investigadores obtuvieron una entrelazamiento átomo-átomo de alta fidelidad y tasas de claves seguras positivas en distancias probadas de 11, 20, 50, 70 y 100 km. Como señalan los autores del estudio: «El uso del patrón de interferencia de un solo fotón para anunciar la entrelazamiento a distancia nos ha permitido obtener una velocidad de entrelazamiento metropolitana superior en varios órdenes de magnitud a los patrones basados en dos fotones utilizados en los experimentos DI-QKD anteriores».

Un punto crucial para la seguridad: las violaciones de la desigualdad de Bell CHSH, que demuestran la presencia de la entrelazamiento cuántico, se mantuvieron a todas las distancias, lo que garantizó la generación de claves seguras hasta el umbral de los 100 kilómetros.

Hacia una aplicación concreta a pesar de los obstáculos

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A pesar de este éxito técnico, el despliegue de la DI-QKD para el gran público aún llevará tiempo. El experimento presenta algunas limitaciones: todos los nodos de la red se encontraban en el mismo laboratorio, lo que significa que la falla de localidad aún no se ha cerrado por completo. Además, la tasa de eventos sigue disminuyendo con la distancia debido a las pérdidas inherentes a la fibra óptica. El futuro de esta tecnología probablemente pasará por el uso de fibras con menores pérdidas y la mejora continua de la conversión de frecuencia. Los autores del estudio se muestran optimistas sobre el alcance de su trabajo: «La demostración de la QKD independiente de los dispositivos a escala metropolitana ayuda a salvar la brecha entre los experimentos de red cuántica en principio y las aplicaciones reales». Más allá del simple cifrado, esta arquitectura ofrece una plataforma versátil para la generación de números aleatorios cuánticos (DI-QRNG), la autocomprobación de dispositivos cuánticos y constituye un banco de pruebas fundamental para la propia mecánica cuántica. Esta entrelazamiento de alta fidelidad podría convertirse en el elemento básico indispensable para la ampliación de las futuras redes cuánticas.

Según la fuente: phys.org

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